Depresiones por pensiones
Les aseguro que cuando escuché lo de los 67 años como ampliación de la jubilación me pareció poco.
Si el Gobierno opta por la vía lenta y fácil de retrasar la edad de jubilación para armonizar este preciso momento de ajuste poblacional, rechazando otras vías probablemente más interesantes, uno se esperaba estar trabajando hasta los 70 como poco.
Imagino que los asesores propusieron esa cifra -los 70- pero convenía rebajarla por motivos electorales, suponiendo que dos años parecerían pocos a los ojos de los españoles. Evidentemente no ha sido así.
Probablemente porque la forma de anunciarlo hacía inevitable el rechazo directo. Twitter y Facebook se llenaron, minutos antes del anuncio, de avisos sobre la inmediatez del mensaje que José Blanco manejaba. No se abría un debato, sino expectación por conocer una cifra, como si se tratara de la presentación del iPad.
Los 67 corrieron como la pólvora por las redes sociales hasta llegar, a esa misma velocidad, a los medios de comunicación y de ahí a las manos de los redactores de las noticias. En ese momento, se dieron cuenta de que lo único que tenían era una cifra, un 67. Al número no le acompañaban argumentos, explicaciones ni matices por la forma en que se envió a los medios.
Por eso el periodista, el bloguero y el comentarista se encontraron solos ante una cifra que, por sí misma, tan sólo significaba un dato negativo.
Y de ahí la mala prensa. Estaba cantado, la verdad.
Porque frente a la cifra que Blanco lanzó al aire, como si de una primicia de Lecturas se tratara, había matices y alternativas que no fueron explicadas hasta pasados varios días. Algunos se dieron cuenta de que la probabilidad de que fuera la clase trabajadora la que soportara todo el peso de dicha reforma tendía al infinito, otros se preguntaron por la alternativa de subir el IRPF y así liberar a los trabajadores de la carga impositiva y muchos otros consideraron que lo mejor era invertir en un mejor control del trabajo no declarado, alegando que eso reportaría más beneficios al Estado que ampliar dos años las jubilaciones.
El resto andan indignados porque no se haya anunciado antes un control mayor de las prejubilaciones. Porque el propio Gobierno lo hizo hace escasos meses en RTVE, prejubilando a miles de trabajadores con 55 años. Si tan necesario y previsto era ampliar la edad de jubilación… ¿no hubiera sido más coherente frenar esas prejubilaciones?
Al final, lo único bueno de la ya maldita cifra (67) es que ha quedado claro que el Gobierno conoce el problema de las pensiones y que de alguna forma parece estar buscando una solución. Aunque les parezca poco, ya conocen el dicho: “todo es empezar”
Porque es evidente que con un análisis sociológico en profundidad de las pirámides de población y sus proyecciones se detecta una evidente inviabilidad del sistema. Los países desarrollados estamos en la fase más crucial de la evolución poblacional, en la que vamos a dejar atrás millones de años de un crecimiento de pirámide poblacional de base gruesa y punta fina para convertirla en una pirámide de base exponencialmente más estrecha y con escasas diferencias de tamaño con pa punta superior.
Para terminar ese cambio, que asegurará un crecimiento más estable y sostenible (sobre todo medioambientalmente…los recursos son limitados) era irremediable pasar por la situación actual de pirámide invertida. Nos condenamos a esta situación cuando decidimos controlar las defunciones sin controlar la natalidad.
Por eso ahora, habiendo hecho los deberes al revés (en este caso el orden da factores si altera el producto) nos encontramos con una gran población envejecida sustentada en un pilar muy estrecho y fino, producto de un control de la natalidad posterior a la evolución médica de prolongar la vida.
El sistema de pensiones falla porque cada uno de nosotros no cotizamos para nuestra propia jubilación (como debería ser para que fuera sostenible), sino para la de nuestros padres, lo que supone que, unido a esta pirámide poblacional invertida: estamos jodidos.
Así que, estimadas generaciones jóvenes que leen esto: Nos ha tocado vivir un momento único y por eso extremadamente complicado. En nuestras vidas está el cambio de modelo de crecimiento, el fin de ese cambio y lo vamos a pagar como nadie lo ha pagado nunca. El ajuste definitivo del crecimiento de la población pasa por cada uno de nosotros y mucho me temo que nos tocará pagarlo. A cambio… seremos estudiados en el futuro como la cohorte que culminó el cambio de modelo de crecimiento.
¿No pensarían que la gloria eterna iba a ser barata no?
Porque la otra opción es matar a todos los viejos de un plumazo y así se ajustaría la pirámide a la perfección. Pero queda un poco mal ¿no? Seamos héroes y soportemos los viajes a Benidorm de nuestros mayores a cambio de morir frente al ordenador. Eso, o toca pedir un control mayor de las prejubilaciones, promover la voluntariedad en la ampliación de la edad de jubilación, apostar por subidas de impuestos, etc.






February 2nd, 2010 at 16:35
“cada uno de nosotros no cotizamos para nuestra propia jubilación (como debería ser para que fuera sostenible), sino para la de nuestros padres,”
No, vamos a ver, eso es lo que dicen la gente que piensa como un agente de seguros y no como un macroeconomista. Para una generación en su conjunto es imposible “cotizar para su propia jubilación”.
Si tú “cotizas para tu propia jubilación”, lo único que vas a hacer es comprar papelitos (acciones, bonos, billetes de banco, etc…) con la esperanza de poder cambiarlos en el futuro por cacharros que producirán tus hijos que serán médicos, agricultores, o lo que sea que consumas cuando seas mayor. Lo que una generación produce -bienes y servicios- no se puede guardar en un armario para cuando sea mayor- no puedes guardar los servicios médicos ni la comida que consumirás.
Si tú cotizas para la “jubilación de tus padres” estás haciendo lo mismo solo que estás transferiendo (obligatoriamente) a tus padres dinero que ellos usarán para comprar cosas que tú produzcas.
Pero en ambos casos, si los hijos producen poco para una población muy grande, hay poco que comprar/vender y el sistema no es sostenible.
Por eso la gente que dice que los sistemas de capitalización individual/privados son más sostenibles que los de reparto/público dice una estupidez de tamaño considerable.
Leete mi post si quieres un ejemplo más lúdico http://www.lorem-ipsum.es/blogs/laleydelagravedad/2008/02/reforma-del-sistema-de-pensiones-planteando-el-debate.html
February 3rd, 2010 at 9:52
Sr blog:
¿Y si en vez de subir la edad sube directamente la cantidad? Haríamos más caja y se bajarían los salarios, como parece que es necesario.
February 4th, 2010 at 2:07
Según se está asumiendo la filosofía neocon, lo tremendo es intuir que nuestros nietos (si no nuestros hijos) dirán: “Que los viejos se busquen la vida”.
Nunca pensé que fuera posible, pero si nada cambia me da que nuestra generación verá en alguno de los países europeos (España?), en 15 o 30 años, una revolución entre soviética y fascista, porque los más privilegiados han decidido no renunciar a nada de lo que tienen y los menos beneficiados tendrán que luchar contra ellos o contra sus iguales, no lo sé. En realidad, hemos vuelto a la situación de los primeros años del siglo XX: qué desastre que muchos hayan olvidado que el medievo fue posterior a Roma y que no es seguro que haya que ir hacia adelante…
Habrá que hacerse a la idea de que nos tocará pelear aún más, compañero.
February 4th, 2010 at 11:58
La depresión es leer semejante sarta de bobadas que escribes, no lo publiques, como siempre, censúralo, porque eres tan bobo o más que ZP. Hace falta ser imbécil para escribir lo que has escrito, máxime porque a tí, la pensión no te afectará, ya te has cuidado de rodearte para que tu futuro, no sea como el de los mortales españoles, es la diferencia de ser un caradura lameculos del poder y un ciudadano de a pie.
La demagogia, a tu casa. Incendiario.
February 4th, 2010 at 13:46
Claro que sí, a los 70 o mejor a los 90. Si tu trabajo es de los más jodidos, sudas y quemas 8000 calorías/hora del esfuerzo tan animal y bruto que realizas.
¡¡¡¡que poca vergüenza!!! te tenía que dar con un martillo pilón en todos los cojones un obrero.
February 5th, 2010 at 16:27
Oye, por cierto, por una vez voy a ser yo quién te lo diga; muy responsable el artículo por lo demás.